XVI OAS Policy Roundtable
“Post-Summit Briefïng: A New Beginning in Inter-American Relations?”
Assessment of the V Summit of the Americas and the Future of Inter-American Relations
Friday, May 1, 2009 Hall of the Americas
Washington, DC 20006
Palabras de Enrique Arturo de Obarrio,
Vicepresidente, Sector Privado de las Américas
Permítanme felicitar al Secretario General José Miguel Insulza y al Embajador Albert Ramdin, por apoyar los esfuerzos de participación del sector privado en el diálogo interamericano con los gobiernos. Hacemos extensiva esta felicitación a la Dra. Irene Klinger, Directora del Departamento de Asuntos Internacionales de la OEA.
Deseo expresar también el gran gusto que siento de encontrarme aquí, en este augusto Salón de las Américas, en la sede principal de la OEA, pues me trae gratísimos recuerdos, de aquella interesante época, hace unos 19 años, cuando me encontraba yo con orgullo sirviendo a mi país como Embajador, Representante Alterno de Panamá ante la OEA.
Hace solo cuatro años, no existía una instancia formal para que el sector privado comunicara sus aportes en temas de la agenda interamericana de desarrollo a los gobiernos del hemisferio. El esfuerzo de promover el acercamiento con el sector privado se inició con el Secretario General Insulza y con el vital apoyo del Departamento de Comercio y Turismo de la OEA. Entre otras personas, debo reconocer aquí el enorme y dedicado esfuerzo, trabajo y eficiencia de Maryse Robert, Directora encargada, y de mi compatriota Gisela Vergara, del Departamento de Comercio y Turismo de la OEA.
Estos esfuerzos, sumados al firme compromiso y apoyo del Presidente del SPA, su cuerpo directivo y nuestro extraordinario equipo de trabajo, dieron lugar a la creación de la organización “Sector Privado de las Américas”.
Hemos trabajado de la mano de la OEA y sus Estados miembros en promover discusiones de alto nivel con expertos, mediante los Foros del Sector Privado. El último -luego de experiencias cada vez más exitosas en Ft Lauderdale, Buenos Aires, Santo Domingo, Panamá y Medellín-, lo organizó el gobierno de Trinidad y Tobago con el apoyo de la OEA y el Sector Privado de las Américas, en el marco de la V Cumbre de las Américas.
En ese Foro, en Puerto España, nos enfocamos en discusiones sobre el rol del sector privado en el logro de los objetivos de la Cumbre. Por qué la importancia de la participación del sector privado en la Cumbre, Asambleas Generales de la OEA y reuniones ministeriales?
El sector privado puede desempeñar un papel importante en el alivio de la pobreza, principalmente mediante la creación de buenos empleos. Las empresas de la región cada vez están más conscientes de los principios básicos de la responsabilidad social de la empresa, la cual postula tomar en cuenta los intereses no sólo de las partes directamente involucradas, sino también de los empleados, las comunidades locales, los proveedores y los consumidores. La competitividad responsable es más sostenible a lo largo del tiempo y tiene mayores probabilidades de generar confianza entre las partes interesadas, y de crear legitimidad para las empresas. El fomento de la confianza es importante para la paz social y la estabilidad política y para crear un entorno predecible y confiable para las empresas.
Las alianzas entre los sectores público y privado se presentan de varias formas. Los gobiernos pueden proporcionar incentivos positivos que faciliten el establecimiento de alianzas entre los sectores público y privado; por ejemplo, regímenes contractuales transparentes que faciliten las relaciones entre ambos sectores y reglamentos inteligentes que promuevan la eficiencia y ahorros en energía, dando lugar así a soluciones mutuamente convenientes. El Foro de Trinidad y Tobago presentó experiencias novedosas de alianzas público-privadas en megaproyectos de infraestructura, transporte, energía y de tecnologías de la información y comunicación, en las que el financiamiento conjunto fue decisivo para su éxito. El sector privado, reunido en Trinidad y Tobago, también resaltó muchos ejemplos de alianzas entre los sectores público y privado en los ámbitos social, sanitario y educativo, al amparo de la responsabilidad social de las empresas, incluyendo desde proyectos básicos para mejorar la producción de leche y cacao hasta el desarrollo de capacidades entre las poblaciones indígenas y pequeños empresarios.
El Foro de Trinidad y Tobago solicitó a la OEA la creación de una página web para reunir y documentar estas “experiencias exitosas de alianzas público-privadas” y también para facilitar su réplica y ampliación. Los oradores y participantes instaron a los gobiernos a estimular la inversión privada y a resistir el proteccionismo, porque está demostrado empíricamente que en épocas de crisis el proteccionismo inhibe el desarrollo. Obviamente, sin un sector privado fuerte y rentable no puede haber alianzas con el sector público ni programas sociales que encabece el sector privado.
Ante la actual crisis que vivimos, el trabajo conjunto de los gobiernos, sector privado y sociedad civil se hace más necesario. Entre los programas público-privados que más ayudarían a mitigar el aumento en el desempleo a corto plazo (y que además ayudarían a mejorar la productividad y la equidad a largo plazo) están los siguientes: programas de vivienda para personas de bajos ingresos, proyectos pequeños de obras públicas, transferencias mejores y más focalizadas que refuercen los ingresos de las familias más pobres que les permitan conservar a sus hijos en la escuela y utilizar los centros de atención sanitaria, así como programas de infraestructura.
Y por la importancia del sector privado como un socio de los gobiernos en el logro de las metas de la Cumbre, es necesario consolidar la participación amplia del sector privado no solo en las Cumbres y Asambleas Generales de la OEA, sino también en las reuniones ministeriales hemisféricas como forma de seguimiento a temas puntuales.
Estamos convencidos que de las crisis, si nos lo proponemos y sabemos trabajar en forma mancomunada hacia un norte común, podemos salir más fortalecidos como región. El sector privado está aquí para comunicar nuestro más firme y decidido compromiso de contribuir a que nuestras naciones alcancen la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental.
Pero se hace necesario un diálogo social, constructivo, efectivo e institucionalizado, que promueva un clima de confianza entre los gobiernos, empresarios y trabajadores y que, con el aporte y participación de la sociedad civil organizada, contribuya a la priorización, armonización y el logro de consensos sobre los diferentes desafíos que nos son comunes para asegurar paz social, bienestar de todos y desarrollo sostenible. Debemos asignar la mayor importancia a los procesos de Cohesión Social, y requerimos institucionalizar el diálogo efectivo con los gobiernos a nivel hemisférico, que asegure un efectivo y duradero desarrollo humano y social en nuestros países, mediante un mecanismo inter-sectorial equitativo para el efectivo seguimiento y cumplimiento de los acuerdos, y un objetivo compartido, cual debe ser acabar con tanta pobreza e injusticia social en nuestra región.
Se trata, en suma, de un mecanismo permanente de coordinación que dará forma a los procesos de Cohesión Social, que promoverá el diálogo constructivo y la acción efectiva entre todos los sectores, en forma mancomunada e igualitaria, para en forma concertada hacer realidad los compromisos en el tiempo y superar los grandes apremios sociales, como la pobreza, inequidad, débil cultura política, entre otros.
Como decíamos en Trinidad y Tobago, la Cumbre de Presidentes se constituyó en un paso importante y en firme, en la dirección correcta, por un camino que debemos caminar todos los sectores juntos en forma interdependiente, para enfrentar juntos todos los apremios sociales, y luego gozar juntos de una prosperidad, pero una que sea colectiva, que sea solidaria, con la riqueza extendida, siempre dentro de un verdadero sistema democrático.